lunes, enero 18, 2010
Cuando la verdad me toma súbitamente me veo a lo lejos observando fijamente lo que pasa en el cuarto repleto de personas: en silencio, observando cada rincón, escuchando cada risa, cada silencio, cada llamada que se hace de un conocido a otro. Soy como el fantasma del fantasma que no vino el día de hoy, soy el grito sordo del tipo al que le cayo el muerto, la nostalgia del amor que no se va y no se quiere ir. Por las tarde como hoy, con aire fresco y nubes pasajeras, me recargo en la pared junto a mi puerta y veo a mi mujer haciendo sus cosas, cortando, pegando, cosiendo… sonriendo. Que bonita vida que tengo.
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2 comentarios:
es bueno poder leerte de nuevo
:)
saludos culichis Tulio!
C: este es mi favorito
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